«27 flamenco», un ecléctico homenaje a la Generación del 27 - Alfa y Omega

«27 flamenco», un ecléctico homenaje a la Generación del 27

hoyenlacity

El espectáculo creado por Juan Carmona homenajea a la Generación del 27 con una propuesta escénica arriesgada. Mezcla el flamenco más puro en el cante con un baile innovador acompañado con unos recursos audiovisuales que lo potencian. Los números de baile, tanto de Anna López como de Chey Jurado, son lo mejor del espectáculo

Juan Ramón Jiménez, Luis Buñuel, Lorca, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Manuel Altolaguirre y mujeres sobresalientes de la época como Maruja Mallo, Ernestina de Champourcin o Josefina de la Torre Miralles (rescatadas del anonimato) son algunos de los nombres de poetas y poetisas rescatados por este espectáculo flamenco, ideado por Juan Carmona, hijo de Juan Habichuela, a ritmo de seguidilla, rumba o tango.

Tras cuatro años de preparación, el guitarrista y compositor ha estrenado nada menos que en la Gran Vía madrileña un montaje no apto para los amantes del flamenco puro, pues en algunas piezas se llega a mezclar la tradición incluso con breakdance. «Comencé solo con la música, pero conocí a Carlos López Infante y a su hermana Anna y cuando vi lo que hacían me quedé enamorado. Ahí comprendí que teníamos que hacerlo todo, música, danza, audiovisual… ¡Si hay hasta coreografía aérea!», ha señalado el autor en declaraciones a El Mundo.

En algunos momentos el espectador pensará en Ketama. En otros, es más tradicional: «Chey Jurado baila breakdance y es que cuando lo vi me pareció como un Antonio Gades en su momento. Vi la vanguardia. Vi a Picasso bailando. Y me empezaron a surgir ideas… Tantas que pensé que nos íbamos a volver locos…». El objetivo de la mezcolanza, «que la gente joven venga al teatro, revalorizar la Generación del 27».

En algunas piezas consigue lo nunca visto: Anna López mezcla el flamenco con la danza clásica y el contemporáneo. Y además, cuando Chey Jurado se une al baile, se crea algo poco común. Chey Jurado controla su cuerpo, hasta el último músculo, con una perfección que parece sencilla.

El problema de tener todas las canciones tan coreografiadas hace que la espontaneidad del flamenco, que es la que hace que se te encoja el alma, desaparezca. El juego de sombras chinescas, el baile con la maleta y el remate final circense con una castañuela gigante consiguen un gran efecto visual, pero no son tan emocionantes como pretenden. Con la excepción de las canciones homenaje a Buñuel y Dalí.

Marta Benito

★★★☆☆

27 flamenco
Teatro de la Luz Philips Gran Vía
Calle Gran Vía, 66
Metro: Plaza de España, Santo Domingo

Hasta el 8 de octubre