23 misioneros han muerto asesinados en 2013

23 misioneros han fallecido de forma violenta en el mundo este año, el doble que en 2012, según el informe para 2013 que hace, como cada año, la Agencia Fides…

Cristina Sánchez Aguilar

23 misioneros han fallecido de forma violenta en el mundo este año, el doble que en 2012, según el informe para 2013 que hace, como cada año, la Agencia Fides

De los 23 asesinatos, el texto especifica que 19 eran sacerdotes, una religiosa y dos laicos. La mayoría han sido asesinados en Iberoamérica -el continente va a la cabeza desde hace cinco años-, con Colombia en primer término con 7 asesinatos: en sus casas, probablemente durante intentos de robo, han fallecido José Francisco Vélez, sacerdote diocesano de 55 años muy comprometido con su parroquia, en el sur de Buga; José Ancizar Mejía, de 84 años, fue encontrado atado en su cama, con signos de tortura. Era capellán de un orfanato y de una casa para ancianos; Luis Bernardo Echeverri y Héctor Fabio Cabrera. Luis Alfredo Suárez, murió tras ser disparado por dos hombres en una moto, mientras estaba de vacaciones en su ciudad natal; José Antonio Bayona y Néstor Darío Buendía fueron encontrados en zonas aisladas, días después de haber desaparecido. En México, José Flores, profesor de latín en el seminario de Chiapa y confesor de la catedral, murió tras recibir una paliza al descubrir a unos asaltantes en su parroquia. Ignacio Cortez, Hipólito Villalobos y Nicolás de la Cruz, murieron al ser asaltados en su casa. En Brasil, dos jóvenes asesinaron a Elvis Marcelino de Lima; en Venezuela, don José Ramón Mendoza fue agredido en su colche; en Panamá, Aníbal Gómez murió a manos de un ladrón; y, en Haití, el padre Richard Joyal, fue asesinado a l salir del banco por dos hombres que iban en una moto. Además, en la noche del 31 de diciembre y el 1 de enero, fue asesinado el padre Eric Freed en California. De momento, la policía está investigando las causas del homicidio.

También en tres países africanos han muerto agentes de pastoral: en Tanzania, murió Evarist Mushi tras ser disparado por un motociclista mientras se dirigía a celebrar Misa. En Madagascar, la religiosa de 82 años sor Marie Emmanuel Helesbeux fue estrangulada por tres personas que, al parecer, querían cobrar un préstamo. Y en Nigeria, la misionera laica Afra Marinelliha fue encontrada en su habitación, asesinada a machetazos. En el continente asiático, en India murió Kochupuryil Thomas, rector del Seminario Mayor de San Pedro, en Bangalore, donde encontraron su cuerpo. En Siria, el padre François Murad fue asesinado en el convento de la Custodia de Tierra Santa por militantes vinculados al grupo yihadista Jahbat al-Nusra. Y en Filipinas, el laico de 26 años Dexter Condez, de la Sociedad San Vicente de Paúl, fue asesinado tras recibir ocho disparos. Según informa Fides, el joven defendía los derechos del grupo indígena Ati, oponiéndose a al explotación de la tierra por parte de las empresas de construcción.

Y sin irnos tan lejos, en Italia, Michele Di Stefano fue asesinado a golpes con un bastón en su cama. Ya se sabe que el asesino fue un feligrés, que ha sido condenado a 30 años de cárcel. El veterano sacerdote, de 79 años, llevaba 43 en la parroquia y siempre estuvo muy relacionado con la Acción Católica. Como se puede observar, la mayoría de ellos fueron asesinados como resultado de intentos de robo, y agredidos con violencia, «una señal del clima de decadencia moral, de pobreza económica y cultural que genera violencia y desprecio por la vida humana. Todos vivían en estos contextos para realizar la misión de proclamar el mensaje del Evangelio sin hacer actos sensacionales, sino dando testimonio de su fe en la humildad de la vida cotidiana», señala el informe. A estas cifras, habría que añadir la lista de muchos de los que tal vez nunca se tenga noticia.

Como recalca la Agencia Fides, sigue causando gran preocupación a la Iglesia universal el destino de muchos otros agentes de pastoral secuestrados o desaparecidos, de los cuales no ha habido noticias. Como los tres sacerdotes congoleños Agustinos de la Asunción, secuestrados en Kivu del Norte, en la República Democrática del Congo, en octubre de 2012. O un sacerdote colombiano que lleva desaparecido meses. También Siria ha dejado un rastro de desapariciones: se desconoce el paradero del jesuita italiano Paolo Dall’Oglio, los dos obispos metropolitanos de Aleppo el greco ortodoxo Boulos al-Yazigi y el sirio ortodoxo Mar Gregorios Yohanna Ibrahim. Tampoco se sabe nada de las religiosas ortodoxas del monasterio de Santa Tecla. Aunque, como buena noticia, hace escasos días fue liberado el sacerdote francés Georges Vandenbeusch, secuestrado el 13 de noviembre en Camerún.

El 2013 también dio buenas noticias

Como el proceso de beatificación de las seis misioneras italianas, Hermanas Pobres de Bérgamo, fallecidas en el Congo en 1995 tras contraer el virus ébola al no querer abandonar a la población y dejarla sin atención sanitaria. También se ha completado la fase diocesana del proceso de beatificación de Luisa Mistrali Guidotti, miembro de la Asociación Femenina Médico Misionera, asesinada en 1979 en la antigua Rhodesia mientras acompañaba a una mujer a dar a luz al hospital. También se ha iniciado el camino para la beatificación del padre Mario Vergara, misionero del Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras, y del catequista laico Isidoro Ngei Ko Lat, asesinado en Myanmar en 1950. Finalmente, el 25 de abril se celebró la beatificación de Pino Puglisi, un sacerdote siciliano asesinado por la mafia. De él destacaron los obispos de Sicilia «su gentileza y su acción misionera incesante, inspirada en el Evangelio, que chocaron con una lógica de vida opuesta a la fe, la de la mafia, quienes dificultaron su acción pastoral con intimidaciones, amenazas y golpes, hasta llegar a su destrucción física».

Cristina Sánchez Aguilar