El año 2018 deja más de 245 millones de cristianos perseguidos y 4.305 asesinados - Alfa y Omega

El año 2018 deja más de 245 millones de cristianos perseguidos y 4.305 asesinados

José Calderero de Aldecoa
Foto: CNS

«La persecución a cristianos a escala global no es un acontecimiento aislado, sino que vive una tendencia al alza que no parece tener límite». Es la conclusión a la que ha llegado la organización sin ánimo de lucro Puertas Abiertas, que este miércoles ha presentado la Lista Mundial de la Persecución. En ella, denuncia que la cifra de cristianos perseguidos a un nivel «alto, muy alto o extremo es ya cerca de 245 millones en todo el mundo», lo que supone 1 de cada 9.

Los tres primeros puestos de la lista los ocupan, al igual que el año pasado, Corea del Norte, Afganistán y Somalia. También destaca Nigeria, que vuelve a ser el escenario de mayores crímenes mortales contra aquellos que profesan seguir la fe cristiana. En concreto, en el país africano han sido asesinados 3.731 cristianos, lo que supone un 87 % del total (4.305).

Al contrario, Irak mejora su posición en la lista –saliendo del top 10– gracias «a la derrota definitiva del autoproclamado Estado Islámico y el receso del conflicto armado», explican desde Puertas Abiertas. Su puesto en la lista de países que tienen un nivel de persecución extrema lo ocupa la Inda, que «desde que ha llegado al poder un gobierno hindú, los cristianos están siendo perseguidos con impunidad».

Por otro lado, la organización también ha registrado un «alarmante aumento» en el número de iglesias atacadas, que ha pasado de 783 ataques en 2017 a 1.847 en 2018. Este apartado de violencia también lo lidera Nigeria, con 569 iglesias atacadas, seguido de China (171) y Myanmar (100).

En la Lista Mundial de la Persecución también aparece reflejada Europa, donde según el presidente de Puertas Abiertas, Ted Blake, hay un cambio de ideología que está conduciendo a un «secularismo agresivo» contrario a los valores judeo-cristianos tradicionales que «está provocando un aumento de la persecución religiosa, aunque no llegue a niveles altos».

J. C. de A.