20 de octubre: santa Magdalena de Nagasaki, mártir e hija de mártires - Alfa y Omega

20 de octubre: santa Magdalena de Nagasaki, mártir e hija de mártires

José Calderero de Aldecoa

Magdalena se quedó huérfana muy joven. Las autoridades de Japón martirizaron a sus padres y hermanos a causa de la fe. Ella correría la misma suerte pocos años después. Antes de sufrir el martirio se consagró como terciaria agustina recoleta y se dedicaba a la catequesis y a pedir limosnas en favor de los pobres. Ante la persecución contra los cristianos, se mostró firme en la fe y alentaba a sus hermanos a no renegar de Cristo. Aguantó 13 días colgada por los pies hasta que murió ahogada. Fue canonizada en 1987 por san Juan Pablo II

Magdalena nació sobre el año 1611 cerca de Nagasaki, Japón. Su familia, católica, le transmitió la fe. Pero pronto se queda sola ya que sus padres y hermanos son martirizados a causa de su fe cuando ella todavía era muy joven.

En 1624, Magdalena conoce a los padres Francisco de Jesús y Vicente de San Antonio, misioneros que han llegado a Japón hace pocos meses. La labor de los misioneros y su profunda espiritualidad atraen sobremanera a la joven, que poco después decide consagrarse como terciaria agustina recoleta. Vestida con el hábito de terciaria se entregó a la oración y al apostolado.

Tras hacer la profesión le fue encomendada la labor de catequista, tarea que desarrolla con solicitud a pesar del peligro que corría. También era frecuente verle pedir limosna en favor de los pobres.

Nagasaki vivía entonces bajo las órdenes del emperador Yemitsu, quien decidió arreciar la persecución contra los cristianos.

Magdalena tuvo que huir a los monte con el resto de cristianos de la zona. Los padres Francisco de Jesús y Vicente de San Antonio fueron capturados y fue ella quien, sustituyendo a los misioneros, alentaba a sus hermanos a mantenerse firmes en la fe. Visitaba a los enfermos y bautizaba a los recién nacidos. A pesar de sus esfuerzos muchos eran los que renegaban de Cristo por miedo a ser martirizados.

La santa, para dar ejemplo al resto de cristianos, decidió desafiar al emperador y se presentó con su hábito frente a las autoridades. Los jueces le tentaron con diversas promesas, incluso la torturaron para que renegara de la fe, pero ella rechazó todo. Ante el desplante condenaron a la joven al martirio.

Magdalena fue colgada por los pies, con su pecho y su cabeza metidos en un pequeño espacio en el que le fuera difícil respirar. Magdalena aguantó 13 días pronunciando los nombres de la Sagrada Familia y cantando himnos. Murió ahogada después de que una tormenta anegara de agua la cavidad donde ella tenía metida la cabeza.

Santa Magdalena fue martirizada en 1634 y sus asesinos esparcieron sus cenizas por el mar para que no se pudieran conservar reliquias de la santa. Fue canonizada por san Juan Pablo II el 18 de octubre de 1987 junto a otros 15 mártires de Japón.

José Calderero @jcalderero