13 de octubre: beata Alejandrina María da Costa, una víctima por amor - Alfa y Omega

13 de octubre: beata Alejandrina María da Costa, una víctima por amor

Alejandrina consiguió salvar su virginidad tirándose por la ventana de su cuarto cuando unos hombres entraron para forzarla. Desde aquel suceso se quedó paralítica y postrada en cama. Al principio pidió la curación, y luego se dio cuenta que Cristo la quería como víctima de expiación por los pecadores. Cuando aceptó su vocación comenzó a vivir los sufrimientos de la Pasión de Cristo. Durante 13 años se alimentó solo de la comunión diaria. Murió el 13 de octubre de 1955

José Calderero de Aldecoa

Alejandrina María da Costa nació en Balazar el 30 de marzo de 1904, siendo bautizada cuatro días después. Fue educada en la fe por su madre, pero a los siete años tuvo que abandonar el domicilio familiar en dirección a Póvoa de Varzim. Su familia la entregó a la familia de un carpintero para que pudiera ir a la escuela. En 1911 hizo la Primera Comunión y un año después se confirmó.

Con ocho años volvió a su pueblo natal y comenzó a trabajar en el campo. Alejandrina era una niña fuerte. En Balazar se ganó pronto el cariño de las demás niñas del pueblo. Con 12 años cayó enferma de fiebre intestinal tifoidea, superó la enfermedad pero su cuerpo quedó marcado para siempre.

Dos años después otro suceso trágico vuelve a marcar la vida de Alejandrina. El Sábado Santo de 1918 unos hombres entraron en su casa e intentaron forzar a Alejandrina, a su hermana y a una amiga. Alejandrina saltó por la ventana para proteger su virginidad. La ventana estaba situada a cuatro metros del suelo. Tras el impacto, una parálisis progresiva fue invadiéndola, hasta que quedó postrada en cama desde 1925 hasta su muerte.

Tras el accidente, la niña no dejó de rezar para obtener de Dios la curación. Ofrecía a cambio hacerse misionera si se veía libre de la enfermedad. Comenzaron entonces los fenómenos místicos y comenzó, poco a poco, a darse cuenta de su vocación de víctima de expiación por los pecados de los hombres.

En 182 ocasiones, cuando empezó a aceptar lo que el Señor le tenía preparado, se convirtió en imagen de Cristo, viviendo todos los viernes, los sufrimientos de la Pasión de Cristo. Alejandrina, de forma milagrosa, se recuperaba de su parálisis, bajaba de su lecho y reproducía con movimientos, gestos y muchos dolores, los mismos momentos del Via Crucis durante tres horas y media.

Pero este no fue el único hecho milagroso que vivió. Durante 13 años, desde 1942 hasta 1955, año en el que murió, su único alimento fue la comunión diaria. Los médicos del hospital Foz do Douro de Oporto controlaron este acontecimiento y así lo atestiguaron al Vaticano.

En 1944 se inscribió en la Unión de Cooperadores Salesianos por consejo de su director espiritual Don Umberto Pasquale. Alejandrina murió el 13 de octubre de 1955 tras recibir la unción de los enfermos.